Por Rosana Garcia Torrelles

Hipatia​ nació en Alejandría, Egipto, en 370, y falleció en marzo de 415 o 416. 

Fué la primera mujer  que destacó  en ciencia, matemática y la astronomía y a comienzos del siglo V, se transformó en maestra de la Escuela neoplatónica griega de Alejandría.

Se desconoce quién fue su madre, pero si se sabe que su padre fue el ilustre Teón, un filósofo, bibliotecario, astrónomo, escritor y matemático, que dirigía el Museo de Alejandría, institución fundada por Tolomeo, el emperador que sucedió a Alejandro Magno, y fundador  de la ciudad de Alejandría.

Teón fue el último director y conservador de la llamada segunda Biblioteca de Alejandría edificio que formaba parte del Museo de Alejandría.

El Museo era una escuela de altos estudios en el vivían internos alrededor de cien maestros a los que se les sumaban a diario muchos otros.

Es en el Museo donde Hipatia recibió su primer formación, fue alumna de Hierocles a su vez discípulo de Plutarco director de la Academia Platónica de Atenas.

Hierocles llega a nuestros días nada menos que a traves de un comentario a los «Versos dorados de Pitágoras».

Hipatia, viajó a Atenas e Italia para ahondar en su pasión: la filosofía.

Se cuenta que Teón solo tenía un deseo para su hija: «que fuera un ser humano perfecto». Por eso es que Hipatia, recibió una educación muy completa, fundada no solo en la filosofia, sino que se amplió desde un abordaje totalmente científico ya que se interesó por la mecánica y las tecnologías de impementación práctica. De hecho en las Cartas a Sinesio se han encontrado dibujos de aparatos como ser: un astrolabio plano, el cual mide la posición de las estrellas, los planetas y el Sol. Además trabajó en diseños de varios instrumentos como ser: un destilador de agua, un hidroscopio: para medir el nivel del agua; un hidrómetro, para determinar el peso específico de los líquidos, y un aerómetro, para medir las propiedades físicas del aire.

Hipatia, tenía una rutina física diaria, considerando que una mente saludable debe habitar en un cuerpo sano. Claramente, toda su vida transcurrió en aras de alcanzar la perfección humana.

Poseía una gran belleza, eso acarreaba una estela de hombres a su alrededor, a pesar de ello y superando especulaciones, no se le conoció consorte. Es por eso que pasó a la historia casi como una virgen vestal que íntegramente vivió para cultivar su mente.

Fue muy respetada por su carácter, ideales, gran intelecto y la alta trascendencia que tomaron sus conocimientos. Pero no es menor el hecho de que sola supo hacerce un lugar a la luz de su propia autovaloración, en tiempos donde las mujeres no se abocaban al saber, ni encontraban un espacio para aprender.

Impartió clases en el Museo en la cátedra de Filosofía Platónica, y llegó a dirigirlo a mediados del año 400 D.c.  Siendo una digna heredera de una tradición científica que promovía el Museo.

Hipatia, vivió durante la época en que el Imperio Romano en Alejandría era el epicentro intelectual y comercial del delta del Nilo, y el sitio donde se cultivaba la cultura griega.

Dado que Hipatia no escondía su mentalidad brillante, y publicaba sus trabajos, llegó a ser reconocida como la mejor de las cientificas y filósofas de su época. Y por representar al saber, la ciencia, y la filosofía, fue la expresión de una mente abierta y transgresora, en tiempos la iglesia cristiana sensuraba toda manifestación pagana, se transformó tristemente en el símbolo del paganismo hereje.

Fueron álgidos momentos de persecución y castigo  para aquellos que no se convirtieran al cristianismo y se retractaran de sus ideales.

Hipatia, lejos de convertirse a una insipiente religión se reafirmó más en sus ideas.

Por ello, contando alrededor de 50 años, fue acusada de conspiración contra el líder cristiano de Alejandría.

Esa acusación fue aprovechada por un grupo de fanáticos religiosos cristianos que, de una forma cruel le dieron a Hipatia, una muerte violenta por desollamiento, acto indescriptible que pone fin a su vida, pero no a sus ideas.

Trancurridas las épocas, en la Ilustración se reflota la historia de Hipatia y se la muestracomo a una «mártir de la ciencia» y se la utiliza como símbolo del fin del pensamiento clásico griego, en manos del avance del cristianismo fundamentalista.

Su legado es amplísimo, defendió laTeoria heliocéntriica, y deja su constancia en comentarios sobre la Aritmética de Diofanto, quien era considerado el padre del álgebra, en ese trabajo algebraico ella, revisó fórmulas y discutió otras soluciones, proponiendo así más alternativas de las que se derivaban y se planteaban nuevos problemas.

Junto a su padre, trabajó en la revisión, corrección, perfeccionamiento y compilación de los Elementos de la Geometría de Euclides, edición que es la utilizada actualmente.

Escribió un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio en ocho libros.

Y también escribió el Canon de Astronomía, a la vez que revisó las Tablas Astronómicas de Claudio Tolomeo.

Indudablemente Hipatia marcó el fin de la ciencia antigua, fue la última chispa del saber griego, pero que con su brillo alcanza a iluminar las mentes, hasta nuestra época.

Namasté, mi alma saluda a tu alma.