Por Rosana Garcia Torrelles

Elegir es algo que hacen las personas de manera automática, intuitiva y mayoritariamente emocional.

La palabra elegir proviene del antiguo latín eligere, quiere decir arrancar eligiendo, escoger, es maravilloso observar que al tener el verbo prefijado con e muestra que es una elección “hacia afuera”, y se suma al verbo legere que nos habla de: leer. Esta palabra nos hace pensar que elegir es una acción que se toma para el afuera, dada una lectura que se hace del entorno.

Es una acción totalmente inconsciente, el ser que ha elegido vivir la experiencia humana, desde que nace está eligiendo entre por lo menos dos cosas; pedir alimento – no pedir alimento, llorar – no llorar, sonreír – no sonreír, pedir atención – no pedir atención.

Al llegar al mundo en tercera dimensión el ser humano experimenta la dualidad como primera ley universal. La elección es siempre externa. Es una acción pasiva.

En cambio decidir es tomar una determinación definitiva sobre un asunto.

La palabra que viene del latín decisĭo, nos da más pistas acerca de que es la decisión, la decisĭo latina, nos indica que es una opción escogida tangencialmente que se ha cortado de muchas otras posibilidades provenientes de todas las direcciones, arriba, abajo, afuera y adentro. Es en sí misma, una determinación o resolución que se toma sobre un tema, cosa o situación de manera interna. Es una acción activa.

Por ello, tomar una decisión es la consecuencia de un proceso autoconsciente, y racional de selección, que va asociado a un análisis vinculado a una experiencia previa.

Con eso se pone un fin a una circunstancia; razón por la cual se establece un cambio de estado en la realidad como producto final.

Una operación vinculada a ambos términos anteriores es la reacción, que es una acción repetidas veces, programada, establecida o enquistada. Es la típica respuesta al ¿Por qué?, y donde la única contestación es “porque yo así soy así”.

Si se hace una mirada holística, dentro del sistema del Doctor Edward Bach, si bien una persona puede estar indecisa,  hay una tipología de personalidad que es la Scletanthus, en ella hay individuos que están siempre en constante incertidumbre y donde se arman siempre una disyuntiva entre dos opciones, sin poder polarizarse en ningún hemisferio y sufren toda su vida por ello a causa de la infelicidad.

Al respecto el Libro Esencias Sagradas de Carina Ávalos – Rosana García Torrelles dice:

Estado de ánimo: Indecisión pendular.

Son personas calladas que por estar presas de su indecisión pendular constante, no se atreven a hablar con los demás, sobre todo dadas su dificultad para decidir sobre cosas triviales que percibe como extremos opuestos. Además, este obstáculo alcanza la forma de relacionarse como consecuencia de sus inestables cambios anímicos. Oscilan permanentemente en sus elecciones. Empeorando frente a situaciones no habituales, llegando a provocar verdaderas condiciones extremas.

El aporte floral de la Terapia con Flores de Bach, proporciona el equilibrio y la claridad justos, para poder decidir entre las dos opciones presentadas.

Palabra clave: fluctuación.

Defecto a superar: indecisión.

Virtud a desarrollar: estabilidad.

Para pensar: ¿Usted, elige o decide ser feliz?

Dice el maestro de filosofía Facundo Cabral: “Elegir, es la mayor injusticia”.

Namasté, mi alma saluda y bendice a tu alma.

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