Por Rosana Garcia Torrelles

El sábado 20 de marzo de 2021 comienza  el “equinoccio de marzo” dando paso el verano al otoño.

En el hemisferio norte es llamado “equinoccio primaveral” y marca el cambio del  invierno a la primavera.

Tradicionalmente se celebra el comienzo de la otoño el 21 de marzo en el hemisferio sur.  Pero el gran momento astronómico del comienzo del equinoccio de otoño en el año 2021 para el hemisferio sur, será el sábado 20, a las 9:37 UTC (Tiempo Universal Coordinado). Y durará hasta el lunes 21 de junio a las 03:31 UTC.

Astronómicamente se realizan cálculos de ajustes para determinarlo con una precisión de minutos, país por país., es por eso que comenzara a las 6:37 hora oficial argentina.

Más allá de las precisiones la Tierra desde que es Tierra, puntualmente sigue cumpliendo con su elíptica travesía a través del Sol, portal energético del Logos Planetario.

La palabra equinoccio deriva del latín aequinoctĭum y significa “noche igual”, porque proviene de la denominación que se le da al período del año en que los días tienen una duración exactamente igual a la de las noches en todos los lugares de la Tierra, excepto en los polos. Además  este día de los equinoccios, el Sol sale exactamente por el punto Este y se pone por el punto Oeste, en todas partes de la esfera, excepto en los Polos dónde no sale, ni se pone.

Por ello, en los equinoccios la duración del día es igual a la duración de la noche.

Sistemáticamente ocurre dos veces por año: el 20 ó 21 de marzo y el 22 ó 23 de septiembre de cada año, épocas en que los dos polos de la Tierra se encuentran a la misma distancia del Sol. Por ello se dice que en los equinoccios las fuerzas geomagnéticas que representan los pulsos de la Madre Tierra Gaia, Terra, Pacha o como se la llame en las culturas ancestrales, se sintoniza alrededor de todo el planeta.

Armoniosamente este gran suceso marca el medio día anual, en que los rayos del Sol caen perpendicularmente sobre el ecuador  terrestre, bañando con igual cantidad de luz solar a los dos hemisferios.

Durante un breve lapso de tiempo, los dos hemisferios reciben la misma proporción de luz solar y la duración del día es pareja en todos los rincones del planeta.

En el equinoccio sucede el cambio de estación anual contraria en cada hemisferio de la Tierra. En el hemisferio sur comienza la primavera y en el hemisferio norte el otoño.

En el momento del equinoccio se produce un equilibrio de las actividades eléctricas de la atmósfera, es decir, las fuerzas energéticas que hay entre la ionosfera y el suelo planetario entran en armonía y ello hace que se armonice también la actividad eléctrica y magnética de todo ser vivo posado en el planeta.

Todo cuanto tenga vida en la tierra se ve sujeto a las variaciones de la actividad geomagnética del planeta.

En los seres humanos se traduce en los niveles de conciencia y la actividad de las ondas cerebrales, las ondas beta (vigilia ordinaria), ondas alfa (estado de relajación), ondas theta (sueño) y ondas delta (sueño profundo).

Digamos entonces que los datos que llegan a la Madre tierra Gaia en forma de frecuencia lumínica durante este equinoccio estimula y promueve a los seres humanos en su ampliación de conciencia cósmica, elevándole la frecuencia vibratoria y nivelando la frecuencia de ambos hemisferios cerebrales, conduciéndolo a un paso más hacia un salto evolutivo o quantum evolutivo en la conciencia propia, la conciencia planetaria y la conciencia universal.

Astronómicamente los equinoccios ocurren cuando el Sol está en el primer punto de Aries o en el primer punto de Libra.

En este momento los equinoccios no coinciden con los puntos iniciales de Aries o Libra, como consecuencia del fenómeno llamado: “La precesión de los Equinoccios”.

Este proceso astronómico está marcado por el cambio  paulatino de la orientación en el eje de rotación la Esfera Terrestre en el transcurso de un año galáctico de 25.776 años celestes, originando un desplazamiento angular de 50.290966″ cada año, es decir cerca de 1° cada 71.6 años. Esta cifra a lo largo de la historia fue redondeándose, en determinada bibliografía la encontramos referenciando a 72 años y por ello se arrastra un error final con una diferencia de 144 años.

También podemos agregar que como consecuencia de este fenómeno de precesión  de los equinoccios, se ve afectado el hecho de que deberían coincidir este comienzo de la primavera o del otoño con el plenilunio de Aries es decir el Sol está en Libra y la Luna en Aries respectivamente.

Además, se puede decir que entre otros calendarios solares, comienza también durante este fenómeno astronómico; calendario egipcio, el calendario masónico y el calendario persa (calendario oficial en Irán y Afganistán) que en 2021 hará transcurrir su año 1400.

Namasté, mi alma saluda a tu alma.

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